Aceite de Krill, increíbles beneficios para la visión.

Dentro de las distintas fuentes marinas de Omega 3, el krill (pequeño crustáceo) demostró ser la más importante por las ventajas que presenta. Si bien existen 85 especies de krill distribuidas en diferentes partes del mundo, el de la Antártida es el de mayor calidad.


Los ácidos grasos omega – 3 EPA y HDA, presentes en el aceite de krill,  han adquirido una gran relevancia por su importancia nutricional y sus efectos benéficos en la salud humana, estando científicamente demostrado que su consumo periódico ejerce numerosos beneficios en la salud cardiovascular, en el sistema nervioso y visual del adulto

EL aceite de krill favorece un desarrollo adecuado de la visión en niños y previene numerosas enfermedades oculares tanto en la población infantil como adulta. Estos aceites pueden reducir el desarrollo de los vasos sanguíneos anormales que se presentan en la degeneración macular relacionada con la edad y otras enfermedades de vascularización de la retina, cataratas, síndrome del ojo seco y úlceras en la córnea. Estos beneficios se deben al Omega 3 denominado DHA (docosahexanoico) y a la astaxantina.

La astaxantina natural puede ofrecer una poderosa protección antioxidante para los ojos. Y esto es importante porque la alimentación de la mayoría de las personas,  probablemente carece  de cantidades suficientes de astaxantina.

El ácido docosahexaenoico (DHA) contribuye a mantener el funcionamiento del cerebro en condiciones normales y contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales. El DHA se encuentra en grandes concentraciones en la retina, lo que refuerza la hipótesis de que el DHA y el EPA son importantes para el desarrollo visual y el funcionamiento retiniano. Los estudios indican que esta membrana puede degradarse con el tiempo si la alimentación no incluye suficiente DHA. Además, es posible que los omega 3 ejerzan un efecto antiinflamatorio en la retina y que contribuyan a aliviar la inflamación que caracteriza a muchos trastornos oculares.

En diferentes estudios se ha demostrado la influencia del Omega 3 en la salud visual desde el embarazo, que es cuando estos ácidos grasos intervienen en la formación de la retina y promueven una mayor agudeza visual y mejor distinción de colores. Y en la vida adulta contribuyen al mantenimiento de la salud ocular, ya que son componentes de la película lagrimal que permite mantener húmedos los ojos, previniendo así el padecimiento de ojos secos.

El síndrome del ojo seco es más común a medida que la persona envejece. El problema se desarrolla cuando el ojo no puede mantener una película de lágrimas adecuada. El ojo seco puede ser producido por cambios hormonales debidos a la menopausia. También hay muchas otras causas que incluyen las condiciones del entorno o del lugar de trabajo (como el viento o el aire acondicionado); la exposición al sol, fumar o el humo del cigarrillo de otros, o los medicamentos contra el resfriado o las alergias.

El síndrome del ojo seco se ha asociado especialmente a un nivel bajo o deficiente de DHA y EPA. Lo habitual es que el ojo seco se desarrolle al envejecer, cuando los ojos no pueden mantener la producción de lágrimas necesarias para la salud. Puede deberse a distintas razones, como la exposición a entornos secos o a la luz solar, el tabaco, las alergias y la menopausia. Los omega 3 parecen mejorar el funcionamiento de las glándulas meibomianas de los ojos. Estas glándulas son las responsables de secretar grasas que revisten la superficie del ojo e influyen en la claridad de visión. El National Eye Institute afirma que en pacientes con ojo seco la irritación ha disminuido gracias a complementos o fuentes alimentarias de ácidos grasos omega 3. Los aceites omega-3 parecen mejorar la función de las glándulas meibomianas del ojo que producen el componente aceitoso de las lágrimas. Mejorar el funcionamiento de esas glándulas puede reducir los síntomas del ojo seco.

El aceite de krill es un maravilloso superalimento para cuidar todo el organismo porque no solo representa una de las mejores fuentes naturales de Omega 3, sino que también aporta otros nutrientes muy valiosos. Es beneficioso para el corazón, el cerebro, el hígado, la piel, la vista, las articulaciones y hasta para los dolores asociados con el síndrome premenstrual

El aceite de krill, además, aporta naturalmente astaxantina, un carotenoide altamente antioxidante y antiinflamatorio, que potencia la estabilidad del Omega 3 y, a diferencia de lo que ocurre en el pescado, no tiene una acumulación de toxinas y metales pesados significativo.

La cosecha y los procesos de extracción son clave en la calidad del aceite de krill obtenido y que se utilizará en el encapsulado, son los procesos que aseguran la bioactividad, mejoran la digestibilidad, capacidad de absorción y eficacia.

Con el Aceite de Krill de Omegalen Krill no tenés que preocuparte sobre los posibles contaminantes que a menudo se encuentran en los aceites de pescado y ciertos pescados que podrías consumir. Dado a que el krill se encuentra al final de la cadena alimenticia, no acumula contaminantes como otras especies de pescado. Y el krill utilizado en nuestro Aceite de Krill proviene de aguas limpias y puras del Antártico.

Más sano y eco responsable, para fortalecer tu sistema inmunológico, Omegalen Krill está conformado por aceite de Krill que proviene de las profundidades del Sur de la Antártida sin contaminantes, ni metales pesados. La tecnología Eco - Harvesting preserva la integridad nutricional del Krill y además limita el impacto ambiental, eliminando capturas secundarias.

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